RUTA DE LEÓN A SANTIAGO

Tras Sarria, León es el punto de inicio elegido por más peregrinos para recorrer el Camino Francés, la Ruta Jacobea más conocida, con mayor tradición y más popular entre los que se dirigen a Santiago. Hacer el Camino desde León supone recorrer algo menos de la mitad de la Ruta completa, que da comienzo al otro lado de los Pirineos, pero pasa por algunos de los parajes más bellos y de gran tradición jacobea como Astorga, Ponferrada, O Cebreiro o Portomarín. El Camino de Santiago desde León ofrece muchas ventajas para el peregrino. Está muy bien señalizado, lo que hace muy difícil que el peregrino se pierda o desvíe. Además, cuenta con un gran número de servicios y alojamientos, tanto en los finales de etapa como en poblaciones intermedias. Y la afluencia de peregrinos es estable y constante a lo largo del año. León ofrece al caminante numerosos atractivos antes de su partida. La joya es, sin duda, su Catedral, una de las grandes obras de estilo gótico. Conocida con el sobrenombre de la Pulchra leonina (Bella Leonesa), la Catedral de León cuenta con una de las mayores colecciones de vidrieras medievales del mundo. Sin duda para el caminante tendrá un especial significado el actual Parador de San Marcos, construido en su día como hospital de peregrinos. Y no podrá dejar de admirar joyas como la Casa Botines, diseñada por Gaudí, y la Colegiata de San Isidoro, que acoge lo que popularmente se conoce como “la Capilla Sixtina del románico”. La Plaza Mayor, la Plaza del Grano o las murallas de León son otros de los atractivos que ofrece la ciudad leonesa. Al igual que su Barrio Húmedo y el Romántico, famosos por su buen vino y sus mejores tapas. Con León gravado a fuego en la retina, el peregrino deberá iniciar su Camino de Santiago que, en su primer tramo, recorrerá algunas de las comarcas más bellas de esta comunidad: la Maragatería y el Bierzo. Serán etapas en las que las llanuras castellanas queden lejos y los terrenos montañosos cobren protagonismo. San Martín del Camino antecederá a Astorga, ciudad de gran tradición jacobea y parada indispensable del Camino de Santiago. La antigua Astúrica Augusta ofrece al peregrino numerosos servicios para descansar, además de innumerables atractivos. Su Catedral de Santa María, su Palacio Episcopal diseñado por Gaudí, o su Plaza Mayor merecen una visita pausada. Además, la comarca de la Maragatería se caracteriza por su gastronomía, destacando el cocido maragato, la cecina, el chocolate o sus famosas mantecadas. Tras Astorga, el peregrino deberá emprender el ascenso a los Montes de León que es suave y progresiva hasta llegar a Foncebadón, a 1.437 metros de altitud. Aquí nos espera la famosa Cruz de Hierro, uno de los mayores hitos de la Ruta Jacobea, en la que el peregrino deberá lanzar una piedra traída desde el lugar de origen de espaldas a la cruz. Estaremos a 1.505 metros de altitud, la máxima del Camino Francés, e iniciaremos el descenso hacia la comarca del Bierzo. Dos son los puntos clave de este tramo de la Ruta: Ponferrada y Villafranca del Bierzo. Ponferrada, capital de la comarca, cuenta con su magnífico Castillo Templario y un coqueto casco histórico. Villafranca del Bierzo, por su parte, es otra ciudad de gran tradición jacobea, conocida por su monumentalidad con el sobrenombre de “la pequeña Compostela”. El peregrino deberá hacer un alto en la Iglesia románica de Santiago y atravesar su Puerta del Perdón que permite a los peregrinos que no llegan a Santiago obtener las mismas gracias que en la Catedral compostelana. El paisaje montañoso se hace rey de una Ruta que entra ya en Galicia por la aldea de O Cebreiro. Estamos en uno de los lugares más famosos del Camino de Santiago, en el que destacan su Santuario de Santa María do Cebreiro y sus conocidas pallozas. Tras llegar al Alto de San Roque y divisar las bonitas vistas que nos ofrecen Os Ancares y los montes de O Courel, Triacastela espera ya al peregrino. Hasta Sarria nos espera uno de los valles más bonitos del Camino: el de San Xil. Si vamos con fuerzas podemos coger un pequeño desvío de 7 kilómetros y pasar por Samos, donde podremos admirar su extraordinario monasterio. El peregrino afronta ya los últimos 100 kilómetros de su Camino de Santiago, que recorrerá por sendas arropadas por pinos, eucaliptos y carballos y algún que otro tramo de carretera. Tras disfrutar del bonito casco histórico de Sarria, Portomarín espera al final de una dura etapa con su iglesia de San Nicolás dándole la bienvenida. El paisaje rural predominará hasta Palas de Rei, con una subida que puede hacer flaquear al peregrino que lleva casi 300 kilómetros en sus piernas. Antes de llegar a Arzúa, tierra de ricos quesos, nos daremos un homenaje en Melide y disfrutaremos de su famoso pulpo “á feira”. O Pedrouzo será el destino de nuestra penúltima etapa y, desde ahí, pondremos rumbo al Monte do Gozo, el primer sitio desde el que podremos divisar las torres de la Catedral. Poco más de 3 kilómetros nos queda por recorrer para llegar al casco histórico de Santiago de Compostela, al que accederemos por la Porta do Camiño. El Obradoiro será, como siempre, meta de nuestra andanza y el Apóstol espera ya a ser abrazado en el interior de la Catedral compostelana.GOOGLE MAPS